Amig@s, la gira sigue. ‘Jalapeños Tour’ está más picante que nunca, y para aderezarlo de buen sabor, cogimos carretera y manta en busca de la tierra de la locura, en busca de la cuna del Sol.
Molinos de Consuegra
David Pardo
Después de nuestros habituales retrasos, pero siendo menos que en otras ocasiones, furgoneta preparada, bollos preparados, cerveza preparada. Todo listo. OK. ¡Pa’alante!
Supimos que habíamos llegado a tierras manchegas cuando dejamos atrás los nubarrones, la lluvia y el mal tiempo, y nos dejamos guiar por el sol, en manguita corta, ¡que octubre tan acogedor!
Primera parada, Tomelloso. Y con ella ese olor a aceite tan característico. Allí nos recogería Alberto, de la Combo Sound Club, tremenda sala. Increíble por fuera, la leche por dentro, y Alberto uno de los tíos más ‘enrrollaos’ del mundo, que nos trató como reyes, y nos hizo disfrutar de una noche mágica. El garito más ‘rocknroll’ de toda La Mancha. Se respira, rock en cada esquina, y por supuesto mucho y buen surf.

¡Y que no se diga! Que el majete de Alberto, además de llevar el garito, tiene un auténtico grupazo, Los Manterolas, que nosotros no conocíamos y nos dejaron gratamente sorprendidos y con un muy buen sabor de boca. ¡Puro surf clásico! Con una contundente base rítmica, la diestra guitarra de Alberto, y los Osuna Brothers a los vientos, nos trasladamos a Hawaii. Surfin’ Tomelloso, señores.
Después, nuestro turno, donde dimos un poco de cera surf&roll_espesa para todo aquel que quisiera degustar nuestro plato. Y está mal que lo digamos nosotros, pero fue un gran bolo.


Y después de él, entre cervecitas y chupitos de vodka-caramelo, alguno acabó entre los baños del camerino, y otros que cerraron su noche cuando el sol daba tanta caña como nosotros la habíamos dado antes en el escenario.
Así que, espabilados unos, y otros un tanto más somnolientos, pusimos rumbo a Ciudad Real, con el acertado regusto de quien apuesta todo por el rock n roll, a una sola carta, ganadora.
Y otro que apostó es Antonio, de la sala Chamberí, que a pesar de las circunstancias, programa sus buenos conciertos. Era la próxima parada, reminiscencias de Madrid en plena Castilla “La Nueva”.
Pero antes, ‘un poco de tocar por la calle’, ante una Plaza Mayor que debía de dar de media de edad unos 12 años, por la cantidad de peques que había, y los que les encantó Durango! Y es que los niños saben latín. Ahí tenéis las fotos! Haciendo buenos fans desde la más tierna infancia ![]()
Las tripas de estos cinco jinetes quijotescos, y de sus bellas damas Dulcineas rugían, y las relajamos en El Ventero, degustando unas migas, unos ‘duelos y quebrantos’, y un ‘salsipuedes’, que nuestro atrevido Joe pidió con extra de picante, y se le saltaban las lágrimas al comerlo (eso sí, haciéndose el valiente), ¡que no se diga!
Mientras unos recogían fuerzas durmiendo, otros se ”cagaban” en Benzemalo y Superlópez, y el menos, digustaba jugaditas de Neymar.
Terminado el partido, a la sala a montar los instrumentos. Hay que tener muy buen gusto para montar lo que ha montado Antonio en su garito, todo un “patio” con bastante gusto madrileño y donde nos volvieron a tratar como marqueses. Nuestro olé pa’ toda esa gente.
Después de unas sabrosas tostas, turno de amenizar la noche castellana con píldoras de nuestro estilo.


Debemos decir que el concierto se planeó como acústico, aumentó a semi acústico, y acabo siendo un eléctrico que iba subiendo de volumen con el paso de las canciones, mientras Antonio se tiraba de los pelos y rezaba a la Virgen y a todos los santos para que los vecinos no llamaran a la policía. Se ve que a los vecinos les gustamos, porque no apareció nada más que gente enfebrecida; que bailaba, reía, tiraba botellines y sudaba al 200%. ¡Sobredosis de energía!

Una vez abajo, el nivel Top High Voltage de cada uno de los Durangos, fue apagándose hasta el modo ‘reserva energética’, como un móvil mal configurado, así que tocaba descansar, y David nos puso casa, que pa’ algo es de la tierra, así que después de un camino por tierras calatravas, tocaba descansar, desayunarnos unos dulces típicos pa recoger fuerza, y camino a Madrid, con muchas ganas de volver a estas latitudes
Combo Sound y Chamberí, ¡Gracias!
