Ha costado, pero la nueva entrada del blog está ya aquí.
Para encarrilar con las nuevas que crearemos de Ciudad Real, y las cantidad de cosas que están sucediendo alrededor de Durango14 como los conciertos de Radio3, el rodaje del nuevo videoclip “Last Oil Station”, en definitiva, todas las experiencias que vamos viviendo como banda.
La segunda acometida de la gira Jalapeños Tour nos llevó por tierras de Castilla León, zona de buenos vinos y de mejor gente, y allá que nos fuimos, con las intenciones muy claras: ¡Tocar, tocar y tocar, darlo todo por el surf&roll y hacer que nuestras notas inundasen como las olas todos los rincones a nuestro alcance!
Y así hicimos, nada mas llegar a Palencia, que era la primera parada de esta andadura, realizamos la prueba de sonido, el lugar es el LEMON SOCIETY, futuro Guinness de los Records por ser el local con más ginebras del mundo, y donde, todo hay que decirlo, nos trataron estupendamente, ya que no sólo de Gin Tonic vive el músico, si no que con cada consumición nos ponían (como al resto de clientes) una deliciosa y tradicional tapa, a cada cual mas rica… habría que ver a más de uno relamerse los dedos como un gato con la cecina o con el bonito con pimientos ![]()


Después de afinar y preparar todo, varios nos fuimos a repartir flyers para invitar a la gente a acercarse al local (entrada gratuita) y así ver nuestro concierto, con la sorpresa de que nuestro reclamo funcionó y el aforo del Lemon estuvo francamente bien, además de que el escenario permitía una afinidad con el público que daba una sensación de cercanía que acabó transmitiendo la alegría y el buen rollo a todos los que estaban por allí, ¡Con decir que uno de los presentes acabó “rasgando” la guitarra de Joe con un vaso vacío lo decimos todo! ¡Algo apoteósico!
Tras el bolo, que si un vinito, que si una cervecita, los ánimos se achisparon (además era el cumple de Eli, una duranguera de PRO) y, (lo reconocemos) existen por ahí vídeos en el que iniciamos un duelo de “rapeo”callejero donde vamos del “estilillo” flamenco hasta el hiphop “buenrrollista” y montamos un
corrillo, cuanto menos curioso, en el que aún no sabemos cómo, seguramente por causas desconocidas y paranormales, acabaron cayendo varias copas y vasos al suelo… Claramente iba siendo hora de dormir.
Al día siguiente, emprendimos viaje a Aranda de Duero, a una hora temprana para intentar hacer algún concierto “de improviso” en la calle antes de comer, y así calentar motores para el bolo de por la noche, y he aquí lo mejor de todo, para varios de nosotros era la primera vez que tocábamos en lacalle, y creednos, fue una grandísima experiencia. A nuestro alrededor gente de todas las edades y condiciones, mayores y pequeños, adolescentes, ¡Hasta mascotas!, se paraban en mitad de la calle para dedicarnos unos minutos, o, como hicieron algunos, hasta que terminamos de tocar, que sensación más arrolladora… nos quedamos hasta sin flyers! y queríamos volver a tocar por la tarde… absolutamente genial.

Al terminar, creíamos que nos habíamos “ganao” el pan del almuerzo, y nos fuimos en busca de comida, con una hambruna canina, sin caer en la cuenta, (mundanal realidad) que eran las 16:00 y que las cocinas suelen estar cerradas…
Comenzó entonces un via crucis de bar en bar, de tasca en tasca y de garito en garito y nada, no servían comida, de hecho en un par de ellos nos miraron con cara de haber visto un OVNI… ¿comer a las 16:00 ? ¿Pero cómo se os ocurre? … ¿Estaremos malacostumbrados a Madrid? Debe de ser, porque ya nos rugían las tripas cosa mala, hasta que… Divina Providencia, descubrimos un bar, auténtico, de los de “toa la vida” y “¡Aleluya!” el dueño hacía bocatas, así que encargamos varios, de lomo de cerdo, de chorizo… tralla y proteínas para el tute que nos esperaba y, con todas las manos pringosas, disfrutamos de una comida que, para que mentir, ¡Nos supo a gloria!

Ya se sabe que con el estómago lleno entra el sueño, como buenos españolitos que somos, así que unos se retiraron a dormir a la “furgo-cama” y otros se dedicaron a otros menesteres más culturales como a hacer turismo, visitar museos (si, a las 17:00 ya estaban abiertos) o pasear por la ribera del Duero, muy bucólico, ciertamente, para reunirnos todos a las 18:30 y decidir dónde daríamos el segundo concierto del día… ¡Estábamos que lo tirábamos!
Dimos varias vueltas por el centro de Aranda, la plaza, las calle de tapeo, pero no nos convencían… así que, ni cortos ni perezosos, terminamos tocando en la plaza de la Iglesia, justo en la fachada principal, ( y ni un solo municipal por la bautizada por nosotros -Ciudad sin Ley- de Aranda), volvimos a crear corrillos, los más pequeños se volvían locos, aplaudían, bailaban y correteaban frente a nosotros y la mirada de sus padres, y ya se sabe, los más pequeños son el público más sincero y exigente, si a ellos no les gustas, no tienes nada que hacer, ¡Así que ese examen parece que lo hemos aprobado!

Tras recoger los bártulos, nos pusimos en marcha para ir al FREE MASON’S TAVERN, el irish pub donde actuábamos en eléctrico esa noche. Un local acogedor y con mucho encanto, regentado por Sebas, un tipo genial, enamorado de la buena música, y al que queremos mandar un abrazo enorme para que pronto pueda volver a dar guerra no sólo por Aranda sino también por nuestros conciertos.

Dispusimos los instrumentos en el hueco que teníamos destinado, y nos dimos cuenta de que si montábamos la batería completa no cabríamos. ¡Horror! ¿Y ahora que hacemos? Pues Alfie, macho, lo sentimos, pero solo vamos a montar lo imprescindible, te va a tocar “tocar” de pie, (nunca mejor dicho) y dicho y hecho, se plantó, con las manos hinchadas de golpear la caja durante todo el día, que parecía que había estado dando guantás con la mano abierta durante semanas, a tocar de pie, apoyado en el alféizar de la ventana, y descargando toda la adrenalina que su cuerpo contenía en un concierto absolutamente vibrante, donde no cabía ni un alfiler, y donde nos sentimos abrumados de la acogida, el cariño y la efusividad de la gente. Fue un bolazo, el ambiente, inmejorable, el trato de los trabajadores del bar, insuperable, cuidándonos hasta el último detalle, dándonos de cenar, de beber, y ayudándonos con el backline, bueno, sobran las palabras, solo podemos decir GRATITUD. ¡Así, ir a dar un concierto se convierte en un regalo! Donde además de nuevos durangueros conocimos a los chicos de Margot, con quien compartimos escenario en el eXperpento semanas después, en la fiesta que organizó la revista en Madrid y del que tenemos fotos colgadas ya en la web.

Pero también hubo momentos divertidos, como cuando, al no haber microfonía ni equipo de voz, Joe agarró el micro del Carvin de David y se echaron un “alimón” entre el sonido del saxo y la voz de Joe en L.A. Woman, momentos de esos que recordábamos con cariño y una sonrisa a la vuelta, mientras la noche nos acercaba a Madrid y ya soñábamos con los siguientes conciertos, no sólo los de Madrid, sino los de Ciudad Real, pues, creednos, cada salida que hacemos nos hace crecer de una manera inexplicable, intangible, y es que lo damos todo por el surf y sentir vuestro cariño más allá de nuestros territrios habituales no se paga con dinero!
PD: Además de ese regalo, nos volvimos con unas cuantas botellitas de vino de autor, Paris… cuando descorchemos las botellas, para festejar el fin de la gira os contamos que tal está, de momento solo podemos decir, que promete ![]()

¡Así pues nos vemos en Ciudad Real y seguimos con la Jalapeños Tour!
